Introducción del editor: Rise Against HungerEl equipo de Impacto Global trabaja junto a nuestros socios locales para desarrollar e implementar programas integrales de seguridad alimentaria que fortalecen la nutrición, la educación y el empoderamiento económico, diseñados en función de las necesidades y circunstancias únicas de cada comunidad. Una de las partes más gratificantes de estas colaboraciones es ver a los participantes de nuestros proyectos "graduarse", llevando consigo sus nuevas habilidades y recursos para construir resiliencia comunitaria durante las próximas décadas. Escuche a Charlotte Navarro, nuestra Gerente Sénior de Programas, quien compartió sus reflexiones sobre su reciente viaje a Malawi para observar el impacto de nuestro proyecto Cosechando Prosperidad y Resiliencia, implementado junto con la Fundación para los Servicios de Apoyo Comunitario (FOCUS).
En 2025, viajé a Malawi como parte del proyecto Cosechando Prosperidad y Resiliencia, y sigue siendo una de esas visitas que transformaron radicalmente mi concepción del impacto. Recorrimos las ciudades de Mzimba y Karonga, pasando largas jornadas con agricultores, grupos de mujeres y líderes comunitarios, escuchando, observando y aprendiendo. Lo que me llamó la atención de inmediato fue que Cosechando Prosperidad y Resiliencia no era un proyecto impuesto a las comunidades, sino uno impulsado por ellas.
Recuerdo estar en campos donde los agricultores mostraban prácticas agrícolas sostenibles que habían adoptado a lo largo de varias temporadas, no porque se lo hubieran pedido, sino porque habían visto los resultados por sí mismos. Nos sentamos con mujeres que compartieron con orgullo cómo los grupos de ahorro habían transformado su capacidad para planificar, invertir y mantener a sus familias. Observamos demostraciones de cocina en las que el conocimiento sobre nutrición dejó de ser teoría para convertirse en práctica, algo evidente en la diversidad de alimentos expuestos y la seguridad de quienes dirigían las sesiones.

Lo que vimos representa un cambio real. Los hogares que antes tenían dificultades para producir suficiente comida ahora empiezan a satisfacer sus necesidades e incluso a generar excedentes. Las prácticas agrícolas están mejorando, no de forma aislada, sino como parte de un sistema más amplio que conecta la productividad, la nutrición y los ingresos. Las dietas son cada vez más diversas y las familias toman decisiones más informadas sobre lo que cultivan, cocinan y consumen. Los grupos de ahorro y crédito brindan a las personas, especialmente a las mujeres, la capacidad de planificar con anticipación, invertir y responder a las crisis con mayor confianza.

Pero más allá de todo esto, lo que más me impactó fue el sentido de pertenencia. Agricultores que enseñan a otros agricultores. Comunidades que gestionan el ganado que transmiten sus sistemas. Estructuras locales que siguen funcionando con un apoyo externo mínimo. Se observa un claro cambio de la dependencia a la autonomía, de la participación al liderazgo.

Este vídeo recoge fragmentos de esta historia, pero estar allí en persona la hizo aún más clara. La verdadera resiliencia no se construye mediante aportaciones a corto plazo, sino a través de sistemas que las comunidades comprenden, poseen y mantienen.
Al concluir este capítulo, recuerdo que el impacto no se trata solo de alcanzar objetivos numéricos. Se trata de cambiar mentalidades, fortalecer sistemas y crear vías para que las comunidades puedan seguir progresando, mucho después de que finalice el proyecto.
Conozca más sobre nuestro modelo de impacto y las áreas prioritarias que impulsan nuestro trabajo para acabar con el hambre en comunidades de todo el mundo. Y si te sientes inspirado para ayudar a impulsar soluciones sostenibles para la inseguridad alimentaria como el proyecto Cosechando Prosperidad y Resiliencia, dar hoy.